Éxito: Suerte, fortuna o Esfuerzo?

Éxito: Suerte, fortuna o esfuerzo?

Cuando hablamos de éxito en la vida es muy común escuchar comentarios relacionados con la suerte o la famosa fortuna… es más, quién no ha leído o incluso utilizado de forma sarcástica el ahora popular refrán “bendecida y afortunada”? y quiero dejarle muy claro antes de continuar que creo en los astros, en los planetas, en que cuando mercurio está retrogrado todo se revuelve en la tierra, en que si la luna afecta al mar también nos afecta a los seres humanos que estamos compuestos en su mayoría de agua (sobre todo las mujeres que sufrimos de retención de líquidos jajajaj), en que existe un ser supremo, en el poder de atracción, en que somos lo que pensamos y atraemos lo que proclamamos… etc!

Para mí la suerte nunca ha sido una opción, no considero que nada de lo que me ha sucedido tenga una estrecha relación con malas o buenas rachas de suerte enviadas por un duende ocioso que decidió tirármelas para ver como me las arreglaba con mi fortuna…

-Hace unos días mientras me tomaba un café conmigo misma, no pude evitar escuchar a dos chicas sentadas junto a mi (no vayan a creer que ando husmeando las conversaciones ajenas). Dos chicas en sus 20 y tantos años quizá, conversaban sobre la vida en general… el trabajo… las amistades…los novios… que se yo! la vida… era inevitable para mí concentrarme en mis pensamientos por algunos detalles de la conversación y algo llamó por completo mi atención. Una le relataba a la otra lo “afortunada” que era fulanita de haberse “encontrado” al amor de su vida…y tras eso con “plata”, sus palabras textuales a lo buen panameño fueron “man… que suertuda, el tipo guapísimo, con plata y ella es super feita”!. y por más que quieran que les termine de echar el cuento, aquí es donde mi silencio comenzó a hablarme.

Primero, por qué las mujeres insistimos en que nuestro mayor enemigo es el hombre? si con nosotras mismas tenemos y nos sobra, por qué insistimos en que no hay igualdad y que la sociedad nos atropella? si nosotras mismas somos quienes nos ponemos la etiqueta de “feita”, “arregladita”, “gordita”… nosotras mismas somos las que nos auto censuramos y colocamos el estereotipo de físico apto para ser exitosa o estar “bien casadita” (todo suena mejor y más cute en diminutivo cierto?). Y ojo! que por el hecho de yo estar escribiendo esto no quiere decir que estoy libre de culpa y que jamás lo he hecho o pensado.

-Nuevamente de un zarpazo un comentario me saca de mi conversación silenciosa! “yo se que cuando Dios quiera voy a encontrar al amor de mi vida”… “y con buco plata! jajajaj”. Les advierto que aquí es donde usted tiene que volver a leer el primer párrafo  para que no crea que me volví loca o atea!

“creo en los astros, en los planetas, en que cuando mercurio está retrogrado todo se revuelve en la tierra, en que si la luna afecta al mar también nos afecta a los seres humanos que estamos compuestos en su mayoría de agua, en que existe un ser supremo, en el poder de atracción, en que somos lo que pensamos y atraemos lo que proclamamos.”

Con todas mis creencias sigo un poco, por no decir muy escéptica e incrédula, de que por más que el universo y los astros conspiren y por más que el ser supremo en el que creemos tenga diseñado nuestro destino, todo y absolutamente todo en nuestra vida dependa y gire alrededor de esta premisa. Entonces cuándo es que los humanos hacemos nuestra parte? OJO! no estoy subestimando la fuerza de la ley de atracción ni mucho menos queriendo convencer a nadie de que ponga a prueba su fé, pero creo que hemos llegado a un punto en donde cualquier excusa es buena para sentarnos a esperar que las cosas sucedan sin nuestro mínimo esfuerzo. Y sobre todo las nuevas generaciones que viven en un mundo de inmediatez, de comodidad, de absoluta facilidad y cuentos de princesas… El hecho de que estas chicas le atribuyan a la suerte que una mujer, con un físico fuera del estándar correcto para ser catalogada bonita, esté con un hombre guapo y exitoso por llamarlo de una forma (adinerado) me hace cuestionar el verdadero valor que las propias mujeres nos damos. Pero me llama mucho más la atención la idea de que un ser supremo tenga ese alguien especial guardado en algún rincón para nosotros… y por supuesto hay que rezarle más para que venga con dinero. Creo firmemente en que nuestro destino de una forma u otra está trazado, pero también creo que nuestras acciones van edificando el camino o ustedes me van a decir que aquella mujer que tiene años soltera está siendo castigada por San Antonio (el Santo de los novios) y los Dioses, por algún pecado del pasado? Me va a decir usted que algunos nacemos para ser felices y los otros infelices y así es como estaba escrito?. Definitivamente que no todos tenemos las mismas oportunidades en la vida, pero nuestras elecciones juegan un papel determinante. El hombre de tu vida puede estar sentado al lado tuyo en el tren… en el avión…en el bus! sin siquiera tu saberlo, años después puedes cruzarte con él y finalmente conocerlo, porque ese era el momento que estaba destinado para que se conocieran y entonces que haces? se lo dejas a la suerte?

Es momento en que nos detengamos a realizar que NO SOMOS PRINCESAS y lo más cercano a que un hombre se arrodille a nuestros pies para comprobar si nos queda un zapato es yendo a la zapatería. De ti depende de como vivas tu vida, de como te proyectes, de como te vean los demás. Vive enfocada en ser mejor para ti y por ti. Así como deseamos esa anhelada igualdad de género debemos entender que los hombres también tienen miedos y no hay nada malo en que nosotras demos el primer paso. Deja de anhelar que un hombre venga a tu vida a resolvértela, a solucionarte tus problemas con su dinero, deja que los astros fluyan pero haz tú tu parte, trabaja! construye tu imperio, viaja, conoce, besa, ama, abraza, sufre, llora y levántate para que el día que te topes con el amor de tu vida (porque no se encuentra, sólo sucede) sepa que estás lista para disfrutar con él y no que lo has estado esperando para “realizarte como mujer”. Por que créeme un hombre sano (mental y emocionalmente) no desea una mujer que lo necesite, sino que lo ame.

Equipaje de una mujer by Stef Nieto

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