Memorias – Gabon Africa

 Memorias – Gabón África Parte I

     Gabon, Africa 2008: Como es lo usual en mis #tbt, ésta es una foto donde no salgo muy bonita o digna de publicar para los estándares invisibles pero perceptibles de las redes sociales, pero esa fui yo o mejor dicho esa soy yo… porque nuestro pasado es parte de nuestra vida. Por lo general, casi todas las fotos de mi pasado (no tan lejano), salgo no muy linda que digamos (jajajajaj) y es que estoy convencida que nuestro físico es reflejo de nuestro alma y corazón (como nos sentimos nos vemos).

     En el 2008 dejé mi país por motivos de trabajo, como ya lo había hecho varias veces por varios años, vivía en una maleta y visitaba a mi familia por muy poco tiempo en mi país natal, Panamá. Mi trabajo en una producción de televisión no exigía muchos lujos ni atuendos de vestir elegantes o sofisticados, así que mi equipaje por muchos años se limitó a pantalones cómodos, t shirts, shorts y chancletas! Mi sueño hecho realidad… jamás me visualicé vestida para trabajar en un banco (Ahora veo las fotos y sé que Joan Rivers donde sea que se encuentre se retorcería al verlas). Pero pese a que mi vida cabía en una maleta, mi equipaje no era tan ligero. Cargaba conmigo mucho peso, (no sólo físico que era el evidente), sino emocional y psicológico. Ésta partida hacia África, fue distinta a mis demás viajes, el 2008 fue un año decisivo y sonará loco pero según la numerologia 2+0+0+8: 10 y 1+0= 1, el 2008 era un año 1, el número del inicio y así lo fue para mi.

     Por muchos años había iniciado un proceso de depuración y sanación emocional, pero el 2008 fue el decisivo. Mi cuerpo estaba cansado, agotado, extenuado, algo así como cuando tomas mucho licor en una noche de rumba (paaarrr faaaavaaarrr no se hagan los santos o santasss) y al día siguiente sientes que se te va ir la vida vomitando. Bueno así! Mi cuerpo estaba intoxicado porque mi alma lo estaba. Comencé a subir mucho de peso, mi rostro estaba completamente cubierto de acné (que por más tratamientos no se iba…no era físico era emocional), mi cabello seco y mi corazón aturdido. Por lo menos todo estaba en sintonía… todo en mí estaba mal (o eso yo creía). La razón me decía lo que debía hacer pero mi cerebro no enviaba las señales correctas, yo aparentaba estar feliz pero no lo era… era como si estuviese desconectada para no sentir (lo estaba), me encontraba en una relación emocional tóxica, en una montaña rusa de emociones negativas y positivas, confundidas por euforia y adrenalina (hasta a lo malo nos acostumbramos). Y por qué les cuento todo esto? Porque cuando algo comenzó a cambiar en mí, de adentro hacia afuera, mi cerebro comenzó a dar señales de vida más claras.

texto-gabon

     En Gabón, tenía que manejar diariamente 3 horas, desde donde nos alojábamos temporalmente mientras construíamos lo que sería nuestro hogar y lugar de trabajo por los próximos 4 meses. Una tarde al terminar detuve el auto (el camino era impresionante, era adentrarse en una selva donde cualquier cosa podía suceder, desde elefantes en la mitad del camino a quedarte atascado en el trillo improvisado por donde pasábamos 4 o 6 autos diarios, suceso extraño para los animales que habitaban la selva) la vista era insuperable y ahí estaba yo, la hija de Herci, la nieta de Alberto y Teresa (como siempre les cuento en mis relatos) admirando el silencio y la impenetrable sencillez del último edén, como se le llama a Ewkata, ahí justo en ese instante abrí los brazos como un cliché, nunca había estado más en sintonía conmigo misma y abracé mi realidad, ese día entendí (sin saberlo en ese momento, ahora lo sé) que lo tenía todo pero a la vez no tenía nada, ese día entendí que no importa lo que pase dentro o fuera de ti, si tu corazón es libre nadie ni nada podrá derrotarte, la libertad era esa voz que gritaba dentro de mi corazón para que me sacudiera de todo ese peso, era la que me recordaba a diario cuando me veía al espejo que debía despertar de esa hipnosis. Ese día entendí lo que me dijo mi psicóloga en una de mis terapias, “un agresor jamás tendrá realmente prisionero a su rehén si sigue siendo libre por dentro, en su alma o en su mente”. Y ahí estaba yo, prisionera de mis miedos, de mis monstruos, de mi intoxicación pero más libre que nunca (sin saberlo). Cuántas veces te has sentido así? sin darte cuenta que esa sensación de angustia indescriptible en tu corazón es una lucha interna que tienes entre tu yo prisionero y el que te grita que te desates?

Continuará…

“La angustia es el vértigo de la libertad” Sorën Kierkegaard

Equipaje de una mujer by Stef Nieto

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